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domingo, 6 de noviembre de 2011

MADRE NATURALEZA


 
Cuando te contemplo me aquieto,

me embeleso;

en ti me veo.



Creo que no te pertenezco,

que estoy fuera de tu seno;

cuando en realidad no estoy ni fuera, ni dentro,

sino que formo pieza de ti;

como un dedo es parte de mi cuerpo,

como una ola no está separada del mar abierto.



Vivimos ignorándote;

siendo nuestro mayor desacierto,

dañándonos al negarte,

envenenando nuestro cuerpo.



Tú eres armonía, belleza y sabiduría.

Cuando muestras tu fuerza:

la humanidad se percata de su torpe osadía.



Cuando se asola un bosque,

el agua y el aire se contamina…

la humanidad se suicida de forma colectiva.



Cuando te presto atención:

me enseñas; descubro esa inmensa vitalidad en completa armonía,

reposo en ti, la brisa me acaricia...



Perdónanos madre nuestra, por tanta insolencia.

Amándote descubro quien soy en esencia:

pura naturaleza.




Juan Luis Bulnes de la Calle.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

PENSAMIENTOS DE UN PASEANTE

Todo va pasando; y gozando lo contemplo.
El camino me llama.
Cada instante se acaba en su comienzo.
Mientras las fuerzas no se agoten seguiremos terminado y empezando.
Me digo: caminante; son tus pisadas las que van formando el sendero,
que detrás va quedando.
Voy navegando por parajes perdidos,
esclavo de recuerdos,
soñando con encuentros,
disfrutando del presente;
que es lo que tengo.
Llega un nuevo día,
atrás queda el descanso.
Empieza la lucha,
donde la derrota está asegurada,
tras la victoria de la jornada acabada.
Empieza un nuevo día,
con energías renovadas,
dando lugar a esperanzas,
que pintan nuevos horizontes,
con caminos que descubrir.
Miras al frente y no percibes el final.
En el caminar callado y solitario,
veredas de vivencias y emociones,
van dejando huellas en nuestros corazones.
Contemplo bellos paisajes,
donde las penas se calman y encuentran consuelo,
cuando la naturaleza es testigo de nuestros pasos,
hablándonos y escuchándonos.
Brisas que nos acarician;
aliviando nuestras penas en nuestro transitar.
Hojas que danzan al son de nuestro pasear.
Hay nobles caminantes que se paran a contemplar,
después del largo recorrido,
en el temor del final.
Al terminar me doy cuenta
que la recompensa no está en el acabar;
sino en nuestras experiencias en el recorrido,
que es el mayor regalo a la hora de descansar.
Llega el final, para que tenga lugar un nuevo comenzar.
Le decía a una amiga: “no es posible que tan pronto se acabe;
vamos a continuar”.
Atrapados en medio de tanta belleza,
andamos y andamos sin parar.
Olvidándonos de horas y distancias,
hasta que la cordura nos hizo reaccionar:
que lo recorrido es demasiado,
que todo tiene un final,
que hay amigos que esperan
y no se les puede perjudicar.
Perdonar nuestros despistes,
por nuestro embelesamiento al transitar.


  Juan Luis Bulnes de la Calle.





 





jueves, 16 de junio de 2011

MI PADRE.

Buen compañero.
Le gustaba la historia.
Cantaba tangos.
Recitaba poesía.

Despedazado por las fauces atroces de una guerra fratricida.
Se recompuso en lo que pudo.
Tuvo diez hijos.
¡Cuánto luchó!
¡Qué duro fue!

¡Cuántas necesidades!
A sus hijos nada nos faltó.
Finalmente la compensación; a todos nos cobijó.
A todos nos encaminó.

Esperó la muerte de frente, con valentía, entereza; ejemplarmente.
Sabía que se iba.
“Llegó mi hora”; decía.
“Estoy preparado. No preocuparos; ya la veía”.

No está el luchador.
No se oyen esos tangos,
Tampoco esas poesías.
Se fue ése héroe de la vida.
En nuestros corazones se quedó.

En mi Alma resuenan unos párrafos que en él oía:
“…Contemplo el mar abierto.
Hay un silencio de templo y un barco lejos…muy lejos.
Las olas besan la playa con evidente respeto,
 y una pregunta se escapa, que formula el  mar abierto:
¿Qué son las aguas del mar?
¿Es llanto que llora el cielo, por nuestro fracaso en amar al prójimo nuestro?...”


Juan Luis Bulnes de la Calle.

lunes, 28 de marzo de 2011

MUJER,ERES POESÍA. POESÍA, ERES MUJER.


Cuando no me inspiro, tú me iluminas.
No sólo eres belleza, no sólo eres cuerpo.

Eres portadora de vida; 
herramienta divina con que la naturaleza sigue su propósito.
Comprensión y ternura.
Expresión dulce que tu rostro baña.
Semilla de pasión.
Salvación o perdición de la estirpe.

Eres generosa compañera. 
Fuente exquisita de amor y de ilusión.
Hálitos del alma.
Ángel que con una caricia alivia penas y seca lágrimas.

Eres inspiración que guía mi pluma,
en donde tu magia toma forma de poesía;
me emociono al ver lo que me sugieres.

Cuando leo siento a la dama.
Cuando te observo siento la poesía.
Dama, eres musa.
Poesía, eres mujer.

 Juan Luis Bulnes de la Calle.




domingo, 20 de marzo de 2011

NOCHES DE PASIÓN.


Por las noches en la playa, iluminados por un río de plata que emanaba de una luna plena, al igual que nuestra pasión, ocultos con la complicidad de las dunas, retozaban nuestros cuerpos observados por las estrellas. Mis dedos resbalaban por el cuello blanquísimo, hasta llegar a sus tersos pechos, acariciándolos con suavidad, centrándome con delicadeza en sus areolas. Ella, no podía abrir los ojos, quedaba inmovilizada de placer. Su cuerpo se deshacía en mis manos, su boca buscaba sedienta mis labios, que aguardaban deseosos de unirse a los suyos, nuestras lenguas se entrelazaban; el amor se nos vaciaba por las bocas; nos lamíamos el alma, hasta quedar sedientos de más besos. Entonces volvíamos a empezar, en silencio, sintiéndonos cobijados y observados con un aparente guiño del astro que nos iluminaba.

JUAN LUIS BULNES DE LA CALLE.

miércoles, 5 de enero de 2011

LOS HIJOS


Son porque somos. Áncoras que nos ligan a la vida. Decimos que son nuestros; que error querer poseer lo que son los anhelos de la vida misma. Pero cuidado, que nos observan, no los sermonees; no te entenderán, sólo siembra semillas de ejemplo en sus corazones, de rosas de Amor, orquídeas de comprensión, tulipanes de esperanzas, lirios de aceptación, robles de determinación… Deja que se alejen, que el aroma vaya impregnando el mundo y, que del polen de sus actos surjan nuevos jardines… Sólo observa y espera, espera, ¿cuánto hay que esperar?, ¿cuánto…?

Juan Luis Bulnes de la Calle.

viernes, 31 de diciembre de 2010

EL MAR, TÚ Y YO


Observo su majestuosidad, su belleza. Ahí está: ¡el mar! Sugerente, con la brisa que refresca el cuerpo aliviando el alma o, ¿tal vez al revés? Lo miro, no puedo desligarte de él. Siempre juntos: el mar, tú y yo. Según crecías y yo envejecía descubríamos sus secretos: sus profundidades, su fauna, los crepúsculos con sus fascinantes tonalidades; cuando el momento rinde culto al tránsito de lo acontecido a lo venidero. Un día tu persona se desvaneció; pero miro al horizonte y te encuentro, me fijo en las gaviotas y estás, observando a las golondrinas te hallo, contemplando a las olas te veo, siento la brisa y te noto, percibo la fragancia y te huelo. Cuando te imagino ahí está: ¡el mar! Con sus destellos, sus matices, su aroma, sus peces, las aves… No puedo abrazarte, ni jugar contigo; pero siento el abrigo del Amor, arrullándome hijo mío... En el mar…     


        Juan Luis Bulnes de la Calle. 
Cartagena (España)